Los miedos en la infancia

Si estás leyendo este artículo es porque seguramente te preocupe cómo ayudar a tu hijo a superar sus miedos.

En primer lugar hay que aclarar que no todos los miedos en la infancia son iguales. En los niños diferenciamos dos tipos: los miedos evolutivos y los miedos adquiridos.

Veamos las diferencias:

  • Los miedos evolutivos aparecen en una franja de edad determinada en la mayoría de los niños y tienden a desaparecer con el paso del tiempo, a medida que maduran. Un buen ejemplo sería el miedo a la oscuridad. Si se mantienen a largo plazo, es cuando habría que consultar.

  • Los miedos adquiridos son propios de cada niño y pueden basarse (o no) en experiencias reales que de alguna manera les han marcado. Cuando son muy intensos y de carácter irracional, pueden dar lugar a lo que llamamos fobias.

Los niños pueden llegar a sentirse muy asustados de forma reiterada y experimentar gran malestar, si nos les ayudamos a abordarlos.

Lo primero es tratar de calmar al niño con cariño, siempre con un tono tranquilo y afectuoso. Si nos mostramos alterados no conseguiremos más que multiplicar su nerviosismo y aumentar su miedo. Si la situación nos desborda es conveniente que otro adulto tome el relevo hasta que nos calmemos.

Una vez que el niño se muestra sereno y tranquilo, bien en ese momento o bien cuando hable de ello de forma espontánea, le escuchamos y lo dialogamos. La tendencia general es cambiar de tema e intentar distraerle para que no lo pase mal, pero le ayudamos mucho más si le ayudamos a procesarlo. No hay ningún problema en ello.

En caso de que la situación no mejore y el miedo vaya más, o si tenemos dudas sobre nuestra actuación, es cuando conviene acudir a un psicólogo. Suele ser un problema leve y fácil de resolver en pocas sesiones, aunque siempre habrá que valorar individualmente cada caso.

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